Mostrando entradas con la etiqueta ivan malagon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ivan malagon. Mostrar todas las entradas

6 de marzo de 2014

La mujer y la salud de sus encías


Las encías son probablemente la parte de la cavidad oral más sensible para la salud bucodental de las mujeres. ¿Sabes por qué? A lo largo de la vida,  la mujer sufre continuos cambios en sus niveles hormonales, al entrar en sus distintas etapas de la vida: la pubertad, la menstruación, el embarazo y la menopausia. Estos cambios afectan al modo en que las encías reaccionan ante la placa dental, haciéndolas más sensibles y por tanto más susceptible de dar lugar a la enfermedad de las encías: gingivitis y periodontitis. Por eso es fundamental que en estos momentos la mujer sea  especialmente rigurosa con sus revisiones y las rutinas de cepillado y de uso de la seda dental. 

Pubertad
En esta etapa, se presenta la “gingivitis puberal”, cuya causa está en el aumento de las hormonas sexuales (estrógenos y progesterona), cuya acción sobre la circulación sanguínea en las encías produce una respuesta inflamatoria exagerada a la acción de las bacterias. Es importante extremar la higiene en esta etapa para evitar la proliferación de bacterias en la boca.

Menstruación
En algunas mujeres, el síndrome premenstrual lleva asociado un sangrado e inflamación de las encías, que toman un tono rojo brillante. Esta variante de gingivitis que podríamos llamar menstrual, desaparece justo cuando empieza la menstruación.

Aticonceptivos orales

Las hormonas sintéticas que componen los anticonceptivos orales se asocian a una inflamación de las encías similar a la gingivitis gestacional. Si persiste en el tiempo puede causar daños irreversibles en los tejidos que rodean y soportan los dientes, por lo que es fundamental que las mujeres que toman anticonceptivos orales sigan controles rigurosos de sus encías.

Embarazo
De nuevo, los cambios hormonales. Durante el embarazo, los cambios en los niveles de las hormonas producen alteraciones en los vasos sanguíneos de las encías –como en la pubertad-, a las células del periodonto –tejido que rodea y soporta los dientes-, a las bacterias de la placa y al sistema inmune local. Si la mujer, además, tenía ya enfermedad de las encías previa al embarazo, aumenta la posibilidad de parto prematuro (el riesgo se triplica si la mujer presenta periodontitis) y de que el bebé presente bajo peso.
Y, por la relación entre diabetes y periodontitis, es especialmente importante un control riguroso de la enfermedad en el caso de que la mujer presente diabetes gestacional.
Es muy importante un chequeo del estado de la salud oral de la mujer antes de quedarse embarazada y, si no, en el primer trimestre para evitar todos estos efectos.
 
Menopausia
Contrariamente a otras etapas de la vida de la mujer, en la menopausia, los niveles hormonales se reducen provocando alteraciones que pueden tener consecuencias importantes: el descenso de los niveles de estrógenos, reducen su efecto antiinflamatorio sobre la encía; y el de la progesterona lleva a reducir la densidad ósea, abriendo la puerta a la osteoporosis. Además, en esta etapa también se producen cambios en los tejidos de la boca, en la composición de la saliva y en la flora bucal. Es común, que la mujer en esta etapa presente trastornos del periodonto como la gingivitis atrófica (con un aspecto de las encías pálido), la gingivoestomatitis posmenopáusica (con encías secas, brillantes y de sangrado fácil) y malestar bucal, conocido como el síndrome de la boca ardiente.

 

La clave: la higiene y controles periódicos
Por estos continuos cambios, la clave para mantener una adecuada salud de las encías está en una higiene rigurosa y completa de la boca, con el uso regular de la seda dental, cepillado y colutorio, y controles periódicos por parte de nuestro odontólogo de cabecera.

19 de febrero de 2014

Naturalidad versus perfección

En las últimas semanas he estado hablando en diversos foros de distintos aspectos relacionados con la supuesta “sonrisa perfecta”, por eso he decidido tocar hoy este tema en mi blog.

Después de muchos años dedicado a sacar el mejor partido de las sonrisas de mis pacientes, me reafirmo en lo que he mantenido desde el principio: la sonrisa perfecta no existe. Los dientes no son de un blanco nuclear, ni tienen un tamaño “ideal”, ni una alineación “perfecta”. Y nuestra labor –la de los profesionales de la estética dental- no es dotar a nuestros pacientes de una sonrisa perfecta, sino ayudarles a tener una sonrisa:


  • En primer lugar, saludable 
  • En segundo lugar, natural
  • En tercer lugar, armónica con su fisonomía

Y es que una sonrisa, para resultar agradable, tiene que ser, ante todo, saludable. Una sonrisa bonita debe transmitir salud, limpieza, frescura.  Además, debe resultar natural con el marco del que forma parte: si no es natural, “chillará” en el conjunto de las facciones y dejará de resultar agradable y, por lo tanto, bonita. Y finalmente, tiene que resultar armónica con el conjunto de las facciones de las que forma parte.




Por estos tres motivos, uno no puede ir a la consulta del odontólogo con una foto y buscar que su sonrisa sea idéntica a la de la imagen que llevamos. Cada uno tenemos una sonrisa que es la más adecuada para nosotros. Y que deja de ser adecuada para otro.


A continuación os detallo algunos de los puntos que más suelen preocupar a los pacientes:  

El color de los dientes
El color de los dientes viene determinado por la genética y, luego, nuestros hábitos de vida inciden en mayor o menor medida en su coloración –y en la de nuestras encías-: el tabaco, la relajación en las rutinas de higiene, el vino, el café, la alimentación… y poco a poco nuestros dientes van modificando su color. Es precisamente en la variación de color que sufren los dientes por nuestros hábitos de vida en la que podemos intervenir, por un lado modificando esos hábitos para interrumpir la tendencia y, por otro lado, con un tratamiento de blanqueamiento dental profesional que aclarará la tonalidad del los dientes, pero no los teñirá de blanco. 

La ortodoncia invisible con alineadores
Invisalign
constituyen una solución estética
y eficaz para corregir la alineación dental






La alineación
La alineación de los dientes tiene que ser correcta y es como la huella digital: personal e intransferible. Los dientes tienen que estar correctamente alineados para que cada pieza pueda cumplir su función. Y no buscamos otra finalidad.

 


Las carillas Lumineers son una solución biocompatible
para modificar el tamaño del diente


El tamaño de los dientes  
Al igual que en la tonalidad, la genética marca el tamaño de los dientes de cada uno, que es acorde con el tamaño de los maxilares y con el conjunto de las facciones de la cara. Algunas veces, determinadas piezas (especialmente los incisivos y los caninos) pueden tener un tamaño llamativamente mayor que puede afectar a la estética, pero sobre todo a su funcionalidad y a la oclusión. En estos casos, los especialistas trabajamos sobre ellos para darles el tamaño y la forma adecuados para que puedan cumplir con su función y faciliten una correcta oclusión. Otras veces, factores externos (golpes, fracturas, …) pueden haber modificado su forma. Entonces recurrimos a otros tratamientos como las carillas.

El color de las encías
Y volvemos de nuevo a la genética. Cada uno tiene una tonalidad de encías propia, que se modifica con el paso de tiempo y nuestros hábitos de vida. Corrijamos los hábitos de vida –sobre todo el tabaquismo- y ganaremos mucho. Después, tratamientos como el peeling o la ozonoterapia, o ambos, les devolverán su tonalidad sonrosada original, pero no las teñirán de un “sonrosado” que consideramos “ideal”.

Y así sucesivamente… 


Si buscamos que un especialista que diseñe para nosotros una sonrisa como la que hemos visto en una revista a un famoso conseguiremos un resultado estridente. En primer lugar porque la mayoría de esas fotos están retocadas. En segundo lugar, porque esa es “la sonrisa de otro”, no la nuestra, y por lo tanto no resultará armónica, ni natural, ni mucho menos saludable.

4 de febrero de 2014

Ortodoncia de dentición permanente (a partir de 12 años):


Hablábamos en los post anteriores sobre la importancia de iniciar la ortodoncia cuanto antes, entre otras cosas, para simplificar los tratamientos y acortar su duración corrigiendo en su origen algunas costumbres que pueden causar o agravar problemas de malposición. Hoy vamos a hablar de los recursos de la ortodoncia en la dentinción permanente.

 
Entre los 12 y los 15 años ya han debido erupcionar todos los dientes permanentes. A partir de esta edad, ya no podemos actuar sobre los huesos de la cara porque ya no existe crecimiento remanente que podamos estimular para modelar dichos huesos. En esta edad, el ortodoncista se centra en la corrección de los dientes mal posicionados.

Es importante empezar el tratamiento antes de la adolescencia porque, en esa etapa, los chicos toleran peor psicológicamente el tratamiento.






Hay muchos tipos de técnicas de ortodoncia para alinear los dientes, que serán seleccionadas en función del grado de complejidad de cada caso y del presupuesto que tenga el paciente. 


  • Los brackets: Lo tradicional son los conocidos brackets (de metal o del color del diente). Otra opción son los brackets linguales, similares a los tradicionales, pero van pegados por la cara interna del diente.
  • Invisalign Teen: La técnica más avanzada, más cómoda y más estética se llama Invisalign, la ortodoncia invisible para adolescentes (Invisalign Teen), que sustituye a los aparatos tradicionales para conseguir el alineamiento de los dientes sin molestias para el paciente. Una ventaja de estos “alineadores transparentes”  es que tienen adheridos unos pequeños dispositivos que indican al profesional si el paciente está colaborando adecuadamente marcando el número de horas que lleva el aparato al día.
Estos alineadores invisibles funcionan igual que en el caso de los adultos y su principal ventaja frente a los brackets son:
  • No se ven
  • F acilitan la higiene durante el tratamiento
  • En manos expertas, son capaces de conseguir los mismos resultados en menos tiempo.

En los tres casos (ortodoncia temprana, interceptiva y de dentición permanente) son necesarias las visitas regulares al ortodoncista y mantener una escrupulosa higiene dental

Hay enjuagues específicos para tratamientos de ortodoncia que dejan un rastro en aquellas zonas en las que aún hay restos de placa o comida. 

Además, es muy importante ser constante en el uso de los aparatos de mantenimiento o retenedores, en el caso de la ortodoncia de dentición definitiva porque los dientes, igual que el resto de nuestro organismo, sufren cambios a lo largo de la vida y pueden volver a moverse, lo que hará necesario también modificar los retenedores.

14 de enero de 2014

Ortodoncia, cuanto antes, mejor



Hablábamos en el post anterior de la importancia de empezar el tratamiento de ortodoncia mejor en la infancia para intervenir de una forma más sencilla y prevenir problemas mayores. En este post y en el siguiente os voy a hablar de los tipos de ortodoncia que tenemos para las distintas etapas.


Ortodoncia temprana (de 3 a 6 años)

En esta etapa trabajamos para corregir hábitos de la infancia, como chuparse los dedos; así como mantener el espacio que podría perderse si un diente de leche se cae antes de tiempo. 


Podemos optar entre aparatos miofuncionales y pantallas orales:

  • Aparatos miofuncionales: Se utilizan sobre todo mientras el niño tiene dientes de leche o dentición mixta (dientes de leche y permanentes). Con estos aparatos “pasivos” los ortodoncistas modificamos la dirección de las fuerzas musculares y, en el caso de la pérdida temprana de dientes de leche, mantenemos el espacio que podría perderse para la dentición definitiva y que en el futuro hace necesaria la extracción de piezas. 
  • Pantallas orales: se realizan a medida con materiales termoplásticos y las usamos para corregir la interposición lingual y chuparse el pulgar; reforzar la musculatura de los labios y eliminar las costumbres de morderse los labios o succionarlos

Ortodoncia interceptiva o funcional (de 7 a 11 años)


Esta es la mejor edad para guiar el correcto crecimiento de los maxilares y mejorar el tono de la musculatura de la cara. En esta etapa los ortodoncistas podemos trabajar los maxilares para expandirlos y estimular o frenar su crecimiento, dejando la colocación de los dientes para cuando el niño ya cuenta con todos los dientes definitivos.


Esta edad, además, también es buena para corregir hábitos como la succión del dedo o la interposición lingual, porque el niño ya es más consciente y puede colaborar en su corrección. 


Este tipo de tratamiento es necesario en los tres enemigos de laposición de los dientes que detallábamos en el post anterior: 

  • Chuparse el dedo pulgar 
  • Respirar por la boca 
  • Interposición lingual

Además, también es necesario en los siguientes casos:

  • Problemas al masticar
  • Paladar estrecho
  • Mordida cruzada: desviación de la boca al cerrar
  • Falta de espacio para dientes
  • Exceso de espacio entre los dientes
  • Retraso en la salida de dientes
  • Dientes salidos (“boca de conejo”)
  • Mandíbula prominente (prognatismo)
  • Dientes superiores que cierran detrás de los inferiores
 En el próximo post os hablaré de la Ortodoncia para la dentición permanente.

31 de diciembre de 2013

Tres buenas razones para empezar con ortodoncia en la infancia

Existe la creencia de que hay que esperar a la tener todos los dientes definitivos y a ser “un poquito mayor” para empezar un tratamiento de ortodoncia… Nada más lejos de la realidad. Evidentemente, nunca es tarde y hoy día contamos con opciones de tratamiento efectivas a todas las edades. Sin embargo, lo óptimo es solucionar el problema cuanto antes. Y si hablamos de un niño, mejor.

La Sociedad Española de Ortodoncia recomienda una primera visita al ortodoncista a los 6 años, para un primer control sobre la estructura y la colocación de los dientes del niño. Esto evita tratamientos más complejos en el futuro.


Tres buenas razones para empezar en la infancia


  1. A los 6 años algunas piezas dentales (molares y caninos) temporales son de mayor tamaño que las definitivas. Si fuera necesario, y el ortodoncista interviene a tiempo, puede reservar este espacio adicional para futuros tratamientos. 
  2. La ortodoncia infantil en tiene muchas más posibilidades terapéuticas que en otras edades porque en la infancia se dan una serie de circunstancias muy favorables: los huesos de la cara aún están en crecimiento y un tratamiento de ortodoncia puede ayudar a conseguir unas proporciones faciales armónicas. Una vez pasada la infancia, esto sólo es posible con cirugía ortognática. 

17 de diciembre de 2013

Los alimentos que manchan tus dientes



En la línea de mi post anterior Tu boca es lo que comes, voy a seguir exponiendo en estas líneas qué alimentos pueden modificar el color de nuestros dientes. Todos asociamos una sonrisa bonita y sana a unos dientes blancos, pero en nuestro día a día algunas de nuestras costumbres y algunos alimentos –y muy especialmente las bebidas- pueden cambiar su tonalidad. Te explico a continuación qué alimentos pueden manchar tus dientes para que, sabiéndolo, puedas no necesariamente excluirlos de tu dieta, pero sí moderes su consumo y seas consciente de sus consecuencias.
 Sin dudas, lo que más mancha nuestros dientes es el tabaco. Sin ser un alimento, es con mucho la sustancia más perjudicial para nuestra boca: afecta de forma tremendamente negativa a dientes, encías y mucosas.

Manchan más las bebidas
Las bebidas manchan más que los alimentos sólidos por dos motivos: al cabo del día bebemos una cantidad de líquido varias veces superior a los alimentos sólidos y porque por su condición de líquidos penetran con más facilidad en el esmalte, manchándolo.

o       Vino: tanto el vino tinto como el vino blanco, aunque sin duda el tanino del vino tinto es el que más ataca el blanco del esmalte. El vino ataca nuestros dientes por tres frentes: la acidez y la presencia sustancias que le dan su atractiva tonalidad (taninos y cromógenos), con un alto poder de tinción. El consumo periódico de vino puede darle a nuestros dientes una tonalidad púrpura. 
o       Café: tiene un alto contenido en cromógenos, que manchan el esmalte dando a los dientes un aspecto “descolorido”. El problema con el café, es que lo consumimos con frecuencia –dos o tres tazas diarias-.
o       Té: aunque está considerado una bebida saludable, el té contiene muchos taninos y en función de las distintas variedades, mancha en mayor o menor medida. El té negro es el que más mancha –dando a los dientes una tonalidad amarillenta- y el té blanco, el que menos.
o       Refrescos y bebidas carbonatadas, azucaradas y energéticas: por su alto contenido en azúcares, estas bebidas además de manchar los dientes, forman parte de esos alimentos que yo denomino “amigos” de la caries. Además, las bebidas con gas (carbonatadas) atacan el esmalte, igual que las bebidas energéticas, por su acidez.

Los alimentos

o       Frutas y verduras de color intenso: las moras, arándanos, cerezas, remolacha… y en general las frutas y verduras de color intenso contienen un pigmento que se adhiere a los dientes con una gran capacidad para mancharlos. Esto mismo pasa con los zumos de frutos rojos, a los que además se une el “plus” de ser elementos líquidos y, por lo tanto, con más facilidad para manchar.

o       Salsas: las salsas como la de soja y el vinagre balsámico de Módena, por su pigmentación, pueden producir manchas en nuestros dientes.

o       Caramelos: por la gran cantidad de colorantes que contienen. Además de que su composición a base de azúcares los convierte en enemigos declarados de nuestros dientes.

¿Y qué hacemos?
Como decía antes, la mayoría de estos alimentos y bebidas deben estar presentes en nuestra dieta por sus propiedades beneficiosas. ¿Qué hacemos, entonces? Extremar las medidas de higiene. Ahora ya sabemos cuáles son y cómo actúan. Cuando comas o bebas alguno de estos alimentos, cepilla exhaustivamente tus dientes y realiza un enjuague con un colutorio. De esta manera, minimizarás los efectos negativos que puedan tener sobre el color de tus dientes.

3 de diciembre de 2013

Tu boca es lo que comes...



Tenía pendiente este post desde que compartí en FaceBook a la campaña Alimentos para unos dientes sanos del Departamento de Salud de Maryland, en Estados Unidos. Del dicho “Eres lo que comes” hay verdades y verdades a medias. Una verdad como un templo es que nuestra boca es fiel reflejo de lo que comemos. Todos los elementos presentes en nuestra dieta pueden ayudarnos a preservar nuestros dientes… o ser tremendamente dañinos.



Vayamos a por lo positivo: ¿cómo influye lo que comemos en la salud de nuestra boca y dientes? Los antioxidantes y otros nutrientes que contienen frutas, verduras, legumbres y frutos secos pueden ayudarnos a luchar contra las bacterias y a proteger nuestros dientes y encías.

Alimentos beneficiosos para la salud oral

o       Algunos alimentos nos ayudan a proteger de la caries a nuestros dientes. Este es el caso de los arándanos, deliciosa fruta roja de la que ahora sabemos que interrumpen la adhesión de las bacterias que forman la placa.
o       Leche y otros productos lácteos, ricos en calcio y vitamina D, fortalecen nuestros dientes y reducen el riesgo de pérdida de piezas dentales.
o       Queso, auténtica “bomba” de calcio que se adhiere a los dientes y muelas y los protege del ácido. De esta forma, nos ayuda a prevenir la caries y a reconstruir el esmalte dental. 
o       Vegetales crudos y frutas crujientes, como manzana, zanahoria, y apio. Son eficaces limpiadores de la placa y combaten el mal aliento.

Alimentos que pueden resultar dañinos

  o       Alimentos azucarados: las bacterias que provocan la caries se alimentan de los azúcares presentes en alimentos como refrescos, batidos y zumos envasados.
  o       Refrescos y otras bebidas carbonatadas (con gas), cítricos, el vino y los pepinillos, desgastan el esmalte dental, tiñen los dietes y los vuelven más sensibles.
  o       Café y contienen taninos, unos elementos que desgastan el esmalte y crean una superficie áspera y oscurecen los dientes.
  o       Caramelos y otros dulces que se tienen en la boca largo rato, o son pegajosos como las gominolas,  son altamente dañinos porque retienen el azúcar más tiempo en la boca que otros alimentos.


 

Dos consejos para evitar los efectos negativos:

o       Conviene tomar estos alimentos en el horario de las comidas, porque es un momento al que sigue el cepillado dental. De este modo, reducimos el tiempo de contacto de nuestros dientes con el ácido. 
o       Si no podemos lavarnos los dientes después de la comida, es bueno masticar chicle sin azúcar y que contenga xilitol. De este modo, estimulamos la producción de saliva, que arrastra restos de comida ; y el xilitol impide que aparezcan las bacterias que provocan caries.

18 de noviembre de 2013

Sensibilidad dental: cuando los dientes protestan…

Se estima que uno de cada siete adultos sufre de sensibilidad dental, un dolor intenso y temporal en los dientes y muelas al contacto con alimentos y bebidas frías o calientes, además de alimentos ácidos o excesivamente dulces. Esta molestia es la causa más frecuente de dolor dental y en los últimos años va en aumento por el consumo excesivo de bebidas ácidas y carbonatadas y por el uso sin control de productos para el blanqueamiento dental.
 


Ahora bien, ¿por qué se produce? La dentina –la parte interior del diente- está protegida por la encía, el cemento radicular y el esmalte dental.
 
Si pierde esta protección, queda al descubierto a merced de los estímulos externos que alcanzan las terminaciones nerviosas, produciendo dolor. En realidad, es la forma en que el diente nos envía un aviso de que algo no va bien.
 
 
 
 
 
 
 Causas
Las causas de que se produzca esta situación están en nuestro estilo de vida y nuestros hábitos diarios de higiene bucodental.
 
Estos son los hábitos más frecuentes que pueden llevarnos a sufrir sensibilidad dental:
 
1.      Relacionados con el cepillado dental:
    1. Cepillado dental excesivamente fuerte
    2. Falta de regularidad en el cepillado dental
    3. Uso de una pasta dental abrasiva
Éstas producen abrasión del esmalte y del cemento radicular y exponen la dentina.
  
  1. Relacionados con la dieta:
    1. Abuso de bebidas y comidas ricas en ácidos
    2. Consumo de bebidas carbonatadas
Desmineralizan el diente y lo erosionan sobre todo a nivel del cuello
 
  1. Bruxismo o la fuerza excesiva en la masticación, que producen un desgaste excesivo.
  2. Relacionados con tratamientos:
    1. El tratamiento periodontal, en ocasiones.
    2. Enfermedades o situaciones que producen acidez: ciertas enfermedades estomacales (úlcera, hernia de hiato), anorexia nerviosa, cata de vinos, …
    3. Tratamientos de ortodoncia.
    4. Anomalías anatómicas que dejan la dentina al descubierto
 
Tratamiento
La sensibilidad dental tiene un tratamiento sencillo pero requiere de un cambio de hábitos por parte del paciente:
 
  1. Evitar el consumo de alimentos ácidos y de bebidas carbonatadas
  2. Tratar adecuadamente las causas del bruxismo
  3. Adquirir una técnica adecuada de cepillado dental y ser constante en la higiene
  4. Usar una pasta dental poco abrasiva (te la indicará tu odontólogo)
 
Además, el odontólogo te pautará –en consulta o a domicilio- el uso de agentes desensibilizantes, para restaurar el esmalte y el cemento radicular, y devolver la encía a su posición original. Si eres constante y riguroso con el tratamiento, la normalidad dental se recupera de forma relativamente rápida.

5 de noviembre de 2013

Falsos mitos sobre salud dental en el embarazo

Durante el embarazo la mujer sigue un exhaustivo programa de control sobre el mismo embarazo (seguimiento de la gestación) y sobre aspectos generales de su salud (varices, suelo pélvico…). Sin embargo, una parte tan fundamental de nuestro organismo para nuestra salud –como lo es la boca- queda en el olvido.

 


Existen muchos falsos mitos sobre la salud oral de la mujer embarazada. He aquí los más frecuentes:

 
  1. No es seguro ir al dentista cuando ya estoy embarazada

Además de seguro debe formar parte del programa integral de cuidados durante la gestación. En el embarazo los cambios hormonales pueden producir una inflamación de las encías que puede llevar a la denominada “gingivitis del embarazo”. Para prevenirla, es muy importante que acudas a tu  dentista en el primer trimestre y te realices una limpieza profesional, para eliminar el sarro y la placa que puedas tener acumulados. En esta visita, el dentista te dará los oportunos consejos para el cuidado de tu boca durante el resto del embarazo y el postparto inmediato.

 

  1. No debo hacerme una radiografía dental

Las radiografías dentales no están contraindicadas en el embarazo: se trata de una prueba diagnóstica que conlleva una dosis de radiación muy baja, que se realiza sólo en caso de necesidad y cuando ya se han descartado las alternativas posibles. Es cierto que deben evitarse en esta etapa las radiografías de control rutinario, pero si es necesario  pueden y deben realizarse radiografías dentales. Tu odontólogo tomará las precauciones necesarias, protegiendo tu cuello y tu abdomen.
 

  1. Los efectos de los vómitos del embarazo

Tanto los vómitos como los ácidos gástricos causados por las náuseas del embarazo pueden btus dientes y favorecer la aparición de la caries. Informa a tu dentista de esta situación y él te aplicará flúor y te recomendará la pasta dental y el colutorio que te pueden ayudar a prevenir este problema.
 

  1. Comer entre horas provoca caries

Comer entre horas no provoca caries por sí mismo, si lo que comemos es saludable y evitamos bebidas y alimentos azucarados. Además, es imprescindible que cepilles exhaustivamente tus dientes con pasta fluorada después de cada comida, aunque sea un tentempié entre horas.
 

  1. Cada embarazo cuesta un diente

El calcio que necesita el bebé para su desarrollo lo toma de la alimentación que tú ingieres a diario, no de tus dientes ni de tus huesos. Si tu ginecólogo lo considera necesario, ya te recomendará un suplemento de calcio. Si no, es suficiente con que lleves una dieta equilibrada en la que haya, por lo menos, dos o tres raciones de lácteos diarias.


  1. Si yo tengo la boca sana, mi bebé no tendrá problemas en los dientes

Es cierto que, si la madre tiene la boca sana, su bebé tiene menos riesgos a la hora de contagiarse con algunas bacterias, como las que provocan la caries, que pasan de los adultos al bebé a través de los besos, la cuchara, el biberón… Pero no debes bajar la guardia. Mantén las medidas de higiene también después del embarazo e inicia la higiene bucal de tu bebé cuanto antes.
 

  1. Cómo puedo mantener mi boca sana durante el embarazo

Lo más importante es que cepilles tus dientes después de cada comida con pasta fluorada y que este cepillado sea minucioso. Debes recurrir también al hilo dental –o cepillos interproximales, según te indique tu dentista- para que la higiene sea completa. Si fuera necesario algún otro complemento para la higiene, te lo indicará tu dentista.


El Consejo General de Dentistas ha elaborado una guía muy práctica que puedes consultar para ampliar información.

 

7 de octubre de 2013

Mi hijo se ha roto un diente… ¿qué hago?

(Dientes de leche)

Los niños se dan golpes continuamente cuando empiezan a caminar, cuando juegan o con el desarrollo de determinadas actividades como jugar al balón o montar en bicicleta. Cualquier golpe en la cara debe llamar nuestra atención, pero si el golpe es en la boca, hay que consultar con un dentista porque puede tener consecuencias para el resto de la vida del niño. La mayoría de las consultas de Odontología le visitarán como urgente porque la situación así lo requiere, independientemente de que se trate de un diente de leche o de un diente definitivo.

La mayoría de estas situaciones suelen darse antes de los 12 años, cuando los niños aún no tienen los dientes definitivos. En este post vamos a centrarnos en los dientes de leche.

Que no se trate de los dientes definitivos no le resta importancia, al contrario, puede afectar al desarrollo y crecimiento de la dentición definitiva, porque la finalidad de los dientes de leche es facilitar la masticación hasta que el niño cuenta con la dentadura completa y deben permanecer en su lugar para facilitar que los dientes definitivos broten en la posición correcta.

Cuando un niño se da un golpe en la boca, pueden ocurrir dos cosas:

o        No ha perdido ningún diente. Aún así, debe valorarlo un dentista porque, aunque en un primer momento no se aprecie, puede haberse visto afectado el nervio y acabar en una necrosis (muerte del nervio y pérdida del diente). En esta consulta de urgencia, el dentista valorará:

o        Si se mueve algún diente

o        Si alguna pieza dental se ha desplazado

o        Si el niño muerde con normalidad

o        Ha perdido un diente o parte de un diente: Tanto si se ha perdido un diente entero como si se trata solo de una parte, es importante:

o        Localizar el diente o la parte del diente que se ha roto

o        No lavarlo ni frotarlo

o        Conservarlo en leche, suero fisiológico o –si no fuera posible ninguna de las dos anteriores- humedecido en nuestra saliva, para evitar que se deshidrate

o        Acudir a una clínica dental antes de dos horas

Si se ha desprendido el diente completo, intentaremos colocárselo de nuevo, siempre que no haya riesgo de afectar a la base del diente definitivo, que generalmente se encuentra muy cerca de la base del diente de leche. Si esto no fuera posible, determinaremos la manera de mantener el hueco a la espera de que el diente definitivo brote.

Si se ha roto una parte del diente:

o        Si el trozo es pequeño: simplemente puliremos el diente

o        Si el trozo es grande: se puede pegar con unos pegamentos especiales, tanto si es uno como varios fragmentos

Después de haber recibido la atención que requería, debemos tener en cuenta estos signos de alarma:

o        Amoratamiento de la encía

o        Cambio de color del diente (hacia marrón o gris)

Ambos signos deben alertarnos de un daño en la pulpa del diente y apuntan a una necrosis. El especialista nos indicará qué tratamiento debe seguir el niño para minimizar el daño.

Más allá del aspecto estético, si no la tratamos adecuadamente, la rotura de un diente puede suponer para el niño:

o        Problemas en la dentición definitiva: daños en el desarrollo del diente o problemas de posición de la pieza

o        Problemas en la articulación de la mandíbula y en la masticación.

Os dejo este enlace de la Asociación Española de Pediatría, cuyo contenido me ha gustado mucho, por si queréis ampliar la información de las consecuencias que puede tener la rotura de un diente en un niño.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...