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17 de diciembre de 2013

Los alimentos que manchan tus dientes



En la línea de mi post anterior Tu boca es lo que comes, voy a seguir exponiendo en estas líneas qué alimentos pueden modificar el color de nuestros dientes. Todos asociamos una sonrisa bonita y sana a unos dientes blancos, pero en nuestro día a día algunas de nuestras costumbres y algunos alimentos –y muy especialmente las bebidas- pueden cambiar su tonalidad. Te explico a continuación qué alimentos pueden manchar tus dientes para que, sabiéndolo, puedas no necesariamente excluirlos de tu dieta, pero sí moderes su consumo y seas consciente de sus consecuencias.
 Sin dudas, lo que más mancha nuestros dientes es el tabaco. Sin ser un alimento, es con mucho la sustancia más perjudicial para nuestra boca: afecta de forma tremendamente negativa a dientes, encías y mucosas.

Manchan más las bebidas
Las bebidas manchan más que los alimentos sólidos por dos motivos: al cabo del día bebemos una cantidad de líquido varias veces superior a los alimentos sólidos y porque por su condición de líquidos penetran con más facilidad en el esmalte, manchándolo.

o       Vino: tanto el vino tinto como el vino blanco, aunque sin duda el tanino del vino tinto es el que más ataca el blanco del esmalte. El vino ataca nuestros dientes por tres frentes: la acidez y la presencia sustancias que le dan su atractiva tonalidad (taninos y cromógenos), con un alto poder de tinción. El consumo periódico de vino puede darle a nuestros dientes una tonalidad púrpura. 
o       Café: tiene un alto contenido en cromógenos, que manchan el esmalte dando a los dientes un aspecto “descolorido”. El problema con el café, es que lo consumimos con frecuencia –dos o tres tazas diarias-.
o       Té: aunque está considerado una bebida saludable, el té contiene muchos taninos y en función de las distintas variedades, mancha en mayor o menor medida. El té negro es el que más mancha –dando a los dientes una tonalidad amarillenta- y el té blanco, el que menos.
o       Refrescos y bebidas carbonatadas, azucaradas y energéticas: por su alto contenido en azúcares, estas bebidas además de manchar los dientes, forman parte de esos alimentos que yo denomino “amigos” de la caries. Además, las bebidas con gas (carbonatadas) atacan el esmalte, igual que las bebidas energéticas, por su acidez.

Los alimentos

o       Frutas y verduras de color intenso: las moras, arándanos, cerezas, remolacha… y en general las frutas y verduras de color intenso contienen un pigmento que se adhiere a los dientes con una gran capacidad para mancharlos. Esto mismo pasa con los zumos de frutos rojos, a los que además se une el “plus” de ser elementos líquidos y, por lo tanto, con más facilidad para manchar.

o       Salsas: las salsas como la de soja y el vinagre balsámico de Módena, por su pigmentación, pueden producir manchas en nuestros dientes.

o       Caramelos: por la gran cantidad de colorantes que contienen. Además de que su composición a base de azúcares los convierte en enemigos declarados de nuestros dientes.

¿Y qué hacemos?
Como decía antes, la mayoría de estos alimentos y bebidas deben estar presentes en nuestra dieta por sus propiedades beneficiosas. ¿Qué hacemos, entonces? Extremar las medidas de higiene. Ahora ya sabemos cuáles son y cómo actúan. Cuando comas o bebas alguno de estos alimentos, cepilla exhaustivamente tus dientes y realiza un enjuague con un colutorio. De esta manera, minimizarás los efectos negativos que puedan tener sobre el color de tus dientes.

3 de diciembre de 2013

Tu boca es lo que comes...



Tenía pendiente este post desde que compartí en FaceBook a la campaña Alimentos para unos dientes sanos del Departamento de Salud de Maryland, en Estados Unidos. Del dicho “Eres lo que comes” hay verdades y verdades a medias. Una verdad como un templo es que nuestra boca es fiel reflejo de lo que comemos. Todos los elementos presentes en nuestra dieta pueden ayudarnos a preservar nuestros dientes… o ser tremendamente dañinos.



Vayamos a por lo positivo: ¿cómo influye lo que comemos en la salud de nuestra boca y dientes? Los antioxidantes y otros nutrientes que contienen frutas, verduras, legumbres y frutos secos pueden ayudarnos a luchar contra las bacterias y a proteger nuestros dientes y encías.

Alimentos beneficiosos para la salud oral

o       Algunos alimentos nos ayudan a proteger de la caries a nuestros dientes. Este es el caso de los arándanos, deliciosa fruta roja de la que ahora sabemos que interrumpen la adhesión de las bacterias que forman la placa.
o       Leche y otros productos lácteos, ricos en calcio y vitamina D, fortalecen nuestros dientes y reducen el riesgo de pérdida de piezas dentales.
o       Queso, auténtica “bomba” de calcio que se adhiere a los dientes y muelas y los protege del ácido. De esta forma, nos ayuda a prevenir la caries y a reconstruir el esmalte dental. 
o       Vegetales crudos y frutas crujientes, como manzana, zanahoria, y apio. Son eficaces limpiadores de la placa y combaten el mal aliento.

Alimentos que pueden resultar dañinos

  o       Alimentos azucarados: las bacterias que provocan la caries se alimentan de los azúcares presentes en alimentos como refrescos, batidos y zumos envasados.
  o       Refrescos y otras bebidas carbonatadas (con gas), cítricos, el vino y los pepinillos, desgastan el esmalte dental, tiñen los dietes y los vuelven más sensibles.
  o       Café y contienen taninos, unos elementos que desgastan el esmalte y crean una superficie áspera y oscurecen los dientes.
  o       Caramelos y otros dulces que se tienen en la boca largo rato, o son pegajosos como las gominolas,  son altamente dañinos porque retienen el azúcar más tiempo en la boca que otros alimentos.


 

Dos consejos para evitar los efectos negativos:

o       Conviene tomar estos alimentos en el horario de las comidas, porque es un momento al que sigue el cepillado dental. De este modo, reducimos el tiempo de contacto de nuestros dientes con el ácido. 
o       Si no podemos lavarnos los dientes después de la comida, es bueno masticar chicle sin azúcar y que contenga xilitol. De este modo, estimulamos la producción de saliva, que arrastra restos de comida ; y el xilitol impide que aparezcan las bacterias que provocan caries.

5 de noviembre de 2013

Falsos mitos sobre salud dental en el embarazo

Durante el embarazo la mujer sigue un exhaustivo programa de control sobre el mismo embarazo (seguimiento de la gestación) y sobre aspectos generales de su salud (varices, suelo pélvico…). Sin embargo, una parte tan fundamental de nuestro organismo para nuestra salud –como lo es la boca- queda en el olvido.

 


Existen muchos falsos mitos sobre la salud oral de la mujer embarazada. He aquí los más frecuentes:

 
  1. No es seguro ir al dentista cuando ya estoy embarazada

Además de seguro debe formar parte del programa integral de cuidados durante la gestación. En el embarazo los cambios hormonales pueden producir una inflamación de las encías que puede llevar a la denominada “gingivitis del embarazo”. Para prevenirla, es muy importante que acudas a tu  dentista en el primer trimestre y te realices una limpieza profesional, para eliminar el sarro y la placa que puedas tener acumulados. En esta visita, el dentista te dará los oportunos consejos para el cuidado de tu boca durante el resto del embarazo y el postparto inmediato.

 

  1. No debo hacerme una radiografía dental

Las radiografías dentales no están contraindicadas en el embarazo: se trata de una prueba diagnóstica que conlleva una dosis de radiación muy baja, que se realiza sólo en caso de necesidad y cuando ya se han descartado las alternativas posibles. Es cierto que deben evitarse en esta etapa las radiografías de control rutinario, pero si es necesario  pueden y deben realizarse radiografías dentales. Tu odontólogo tomará las precauciones necesarias, protegiendo tu cuello y tu abdomen.
 

  1. Los efectos de los vómitos del embarazo

Tanto los vómitos como los ácidos gástricos causados por las náuseas del embarazo pueden btus dientes y favorecer la aparición de la caries. Informa a tu dentista de esta situación y él te aplicará flúor y te recomendará la pasta dental y el colutorio que te pueden ayudar a prevenir este problema.
 

  1. Comer entre horas provoca caries

Comer entre horas no provoca caries por sí mismo, si lo que comemos es saludable y evitamos bebidas y alimentos azucarados. Además, es imprescindible que cepilles exhaustivamente tus dientes con pasta fluorada después de cada comida, aunque sea un tentempié entre horas.
 

  1. Cada embarazo cuesta un diente

El calcio que necesita el bebé para su desarrollo lo toma de la alimentación que tú ingieres a diario, no de tus dientes ni de tus huesos. Si tu ginecólogo lo considera necesario, ya te recomendará un suplemento de calcio. Si no, es suficiente con que lleves una dieta equilibrada en la que haya, por lo menos, dos o tres raciones de lácteos diarias.


  1. Si yo tengo la boca sana, mi bebé no tendrá problemas en los dientes

Es cierto que, si la madre tiene la boca sana, su bebé tiene menos riesgos a la hora de contagiarse con algunas bacterias, como las que provocan la caries, que pasan de los adultos al bebé a través de los besos, la cuchara, el biberón… Pero no debes bajar la guardia. Mantén las medidas de higiene también después del embarazo e inicia la higiene bucal de tu bebé cuanto antes.
 

  1. Cómo puedo mantener mi boca sana durante el embarazo

Lo más importante es que cepilles tus dientes después de cada comida con pasta fluorada y que este cepillado sea minucioso. Debes recurrir también al hilo dental –o cepillos interproximales, según te indique tu dentista- para que la higiene sea completa. Si fuera necesario algún otro complemento para la higiene, te lo indicará tu dentista.


El Consejo General de Dentistas ha elaborado una guía muy práctica que puedes consultar para ampliar información.

 

9 de septiembre de 2013

¡Vuelta al cole!

Hola amigos,

Llegó septiembre, se acabaron las vacaciones, volvimos a nuestras rutinas… y a la también rutinaria lista de buenos propósitos para el nuevo año laboral… Yo también he hecho la mía… y entre mis propósitos figura el de conversar con vosotros a través de mi blog con más frecuencia… así que ¡aquí me tenéis! con muchas ideas y muchas ganas de compartir con vosotros un montón de cosas que os puedan ayudar en el día a día a cuidar de vuestra salud bucodental y de la de los vuestros.

Y aprovechando que ahora llega la vuelta al cole de los niños ¿qué mejor momento para plantearnos este curso cuidar de la salud de sus dientes? La boca es la puerta de entrada de todo lo que pasa a nuestro  organismo: todo –lo bueno y lo malo-, todo pasa por nuestra boca. Tener una buena salud bucodental desde la infancia es fundamental para nuestra salud futura y, en el caso de los niños, la mayor parte de nuestra tarea consistirá en la prevención.

Voy a daros unos sencillos consejos que os permitirán mantener una adecuada salud de su boca y detectar posibles alteraciones o problemas que podamos atajar:

1. La higiene

Démosles ejemplo de buenos hábitos de higiene. La boca debe cepillarse después de cada comida o, por lo menos, tres veces al día si comen en el colegio. Si nosotros no lo hacemos, difícilmente conseguiremos que ellos adopten este hábito.
  • Bebés: La limpieza de la boca debe iniciarse cuando son bebés, limpiando su encía con una gasita humedecida en agua y envuelta en nuestro dedo índice, después de cada toma. Si no lo hemos hecho, no es tarde para empezar ahora que ya tienen sus primeros dientes.
  • Niños: Cuando ya tienen sus primeros dientes, debemos iniciar el cepillado. El cepillo debe ser adecuado a la edad y la pasta de dientes, también: su etiquetado debe indicar una concentración de flúor de 500 partículas por millón (500 ppm ion fluoruro). Esto es importante porque una concentración superior podría dañar sus dientes. Y debemos supervisar el cepillado hasta que tengan una buena destreza (aproximadamente a los 6 años). Este hábito debe formar parte de sus rutinas de antes de acostarse.
¿Cómo debe ser el cepillado?

· La cantidad de pasta de dientes no debe ser mayor a un grano de arroz –para evitar dañar sus dientes-.
· Un truco sencillo es empezar y terminar siempre por el mismo sitio. Por ejemplo, empezamos a cepillar por los molares de la parte superior izquierda y hacemos el recorrido completo acabando en los molares de la parte inferior izquierda.
· Lo mejor es cepillarles nosotros primero, animándoles a que ellos hagan después “una segunda pasada”, e ir poco a poco dándoles la posibilidad de que una zona concreta la hagan ellos solos.
  • El enjuague debe ser completo para evitar que queden restos de dentífrico.
  • Conviene iniciarles en el uso del hilo dental, que nos permite tener una mayor higiene entre los dientes.
  • Cuando sean capaces de enjuagar y escupir, conviene que usen también un colutorio específico para niños.

2. La dieta:

La dieta equilibrada de la madre durante el embarazo es fundamental para la formación de los dientes de los niños y esta dieta debe continuar a lo largo de su vida. Con el inicio del curso escolar amenazan con volver prisas, los bocadillos, la bollería industrial y las chuches en los cumpleaños. Si les acostumbramos desde pequeños a tener una dieta saludable, formará parte de su estilo de vida cuando sean mayores. Eso no quiere decir que no les dejemos comer nunca un dulce. Tenemos que intentar reservarlos para momentos puntuales.

Desayuno
Es sin duda la comida más importante del día. Para todos. Pero en el caso de los niños cobra mayor importancia porque al esfuerzo y rendimiento, se une su crecimiento. De nuevo las prisas –enemigas también de nuestra boca- pueden hacernos perder de vista un desayuno completo y equilibrado, que además, sea saludable para el desarrollo de su dentadura. Debe contener:
  • Lácteos: son fundamentales para la formación de sus dientes y su dieta debe contar con tres raciones diarias de este grupo de alimentos para cubrir sus necesidades de calcio y vitamina D, fundamentales para la formación de unos dientes sanos. Hay niños a los que no les gusta la leche. En este caso se puede sustituir por un yogurt o una ración de queso.
  • Cereales: es mejor huir de la bollería industrial. Pan con mantequilla o mermelada o ¡mucho mejor! con aceite y una loncha de jamón York les ayudará a disponer de una reserva de glucosa para toda la mañana. Otra opción son las galletas, pero con poca presencia de azúcares. Y los cereales en copos cumplen la misma función y, además, se toman conjuntamente con la leche: un dos en uno…
  • Fruta: El aporte de azúcares y antioxidantes de la fruta es buenísimo y parte imprescindible del desayuno. Deben tomar un zumo de frutas natural, al menos de una naranja o tres mandarinas –ahora que llegan-, o una manzana o pera licuadas.
Alimentos saludables para los dientes


Os detallo tres que suelen gustar a los niños y que deben estar presentes en su dieta:
  • Agua: desde pequeños deben acostumbrarse a beber agua mineral –sin gas-, con frecuencia. Hidrata las encías y estimula la formación de saliva, que neutraliza las bacterias que pueden dar lugar a problemas en su boca.
  • Queso: es rico en calcio y fósforo, ayuda a equilibrar el ph de la boca, reconstruye el esmalte y estimula la producción de saliva.
  • Manzana: es rica en un antioxidante (polifenoles) que ayuda a disminuir la caries por su acción bactericida. Si la lavamos bien, es bueno que la coman con piel y troceada en cuartos, para educar su mordida.

3. Revisiones periódicas:

Todos debemos revisar nuestra boca cada seis meses, no sólo para atajar una caries -¡fundamental!-, sino para detectar otros problemas que, tratados en su fase inicial, pueden evitarnos grandes disgustos y desembolsos en tratamientos. En el caso de los niños, la revisión cobra más importancia porque el adecuado desarrollo de sus dientes determinará –ya os contaré más adelante- su salud general en el futuro. Si visitan rutinariamente al dentista dese pequeños, no extrañará su figura, ni la asociará solamente al dolor.
  • Bebés: La primera visita al dentista debe producirse con la aparición del primer diente. En esta visita repasamos con los padres hábitos y rutinas propios del bebé: uso del chupete, biberón, higiene bucal, … y se revisa que el diente ha brotado sano.
  • Revisiones posteriores: examinamos las piezas y la boca y detectamos posibles problemas en el crecimiento de los dientes y su posición, deficiencias en la higiene o la presencia de la tan temida caries.
Algo fundamental que no debemos olvidar: de nuestra boca depende la salud general de todo nuestro organismo. Nos olvidamos de ella con demasiada frecuencia, pero ya iremos viendo cómo influye y cómo determina el desarrollo de otras enfermedades que nos afectan frecuentemente. Iniciemos a nuestros hijos en el cuidado de sus dientes y en la prevención. Es la mejor forma de cuidarles.
 
Contadme vuestras experiencias y dudas sobre este tema y, si tenéis algún truco, compartidlo con nosotros… 

17 de agosto de 2012

LOS PELIGROS DEL VERANO SOBRE TUS DIENTES (I)



Este verano, tu sonrisa será tu principal carta de presentación. Lucir una dentadura sana, limpia y cuidada es fundamental no sólo por higiene, sino por estética. Y para qué nos vamos a engañar: una bonita sonrisa luce más durante estas fechas que en el invierno.

Pero, de qué manera tenemos que proteger nuestra dentadura de los peligros principales que  el verano acarrea para los dientes:

Dar un mordisco de tu helado a tu hijo le predispone a sufrir caries.

¿Sabías que probar la comida de tu hijo para ver si está caliente o fría, “limpiar” con tu propia saliva el chupete, ofrecerle un mordisco de tu helado o compartir cubiertos estás favoreciendo que tu hijo tenga caries si tú las tienes?
La caries es una enfermedad contagiosa que se transmite de persona a persona a través de la saliva. Generalmente es la madre la que se la transmite a su bebé en los primeros 30 meses de vida a veces, incluso, a través de los besos.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la caries y la enfermedad de las encías están catalogadas como la tercera calamidad sanitaria del mundo. Se estima que el 90-95% de la población sufre esta enfermedad.

La deshidratación

Somos agua. Nuestra salud general depende, entre otras cosas, de nuestra hidratación. Es de todos conocido que un 66% del cuerpo humano es agua, y que necesitamos ingerir un mínimo de 2 litros al día para mantener esa hidratación.
El calor o el sol intenso sobre nuestro cuerpo provoca deshidratación constante y origina la sed que intentamos paliar, sobre todo en verano, tomando bebidas azucaradas o altamente carbonatadas (recordemos que este tipo de bebidas son las más perjudiciales para los dientes).

“Saliva mágica”: Si tu boca se deshidrata se vuelve más propensa a infectarse e inflamarse porque se segrega menos saliva, provocando la sensación de “boca seca”, que causa problemas para tragar, hablar, comer, llevar prótesis dentarias o, incluso, puede producir dolor, irritación o quemazón de la lengua. Por lo tanto es absolutamente necesario beber más agua que de costumbre en esta época.
La saliva es esencial en la defensa frente a la caries, ya que diluye y elimina los azúcares, mantiene constante el PH de la boca y aporta el calcio y fosfato necesarios para “remineralizar” el esmalte.

¿Sabías que la caries era una de las enfermedades mas frecuentes y que un simple beso puede hacer que se trasmita?

¿Has pensado alguna vez para qué sirve la saliva, aparte de para poder tragar los alimentos?


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